Podría esconderse un tesoro bajo un misterioso árbol de las sierras de Córdoba
Tras la publicación en algunos portales digitales de un artículo que había escrito Graciela Ordoñez cuando se editaba la revista “Región del Maní” en formato de papel. La misma estaba basada en entrevistas a lugareños y descendientes de los habitantes del paraje Boca del Sauce ubicado entre la localidad de Elena y Puente Los Molles. En dicha nota se hacía hincapié fundamentalmente en tres versiones de los misterios en el árbol conocido como “Tala el descanso”, la luz mala, un perro misterioso que corría a los sulkys y a los jinetes a caballo y hasta se subía a los carruajes y además que los caballos solían detenerse al pasar de noche por el lugar.
La nota fue compartida en las redes sociales de habitantes de Elena y Berrotarán ; en los comentarios pudimos apreciar lo que es una constante en este estilo de contar historias denominado “mitos urbanos”. Todas las personas ya escucharon anteriormente las mismas versiones contadas por sus familiares, aunque nadie las vivió en carne propia.
Hubo muchos comentarios de lugareños como Facundo que comentó que pasó muchas veces por allí y nunca vio nada; Ana Rosa que dijo que sus tíos viven ahí cerca y siempre escuchó las historias desde niña; o Esteban que dice que cuando anda por las sierras y ve algo raro se mete en los montes a investigar la causa.
El comentario que más nos llamó la atención fue de Oscar donde nos agrega un nuevo mito a la historia; nuestro lector escribió: “…Yo tenía mi abuelo viviendo en ese lugar ,Boca del Sauce ,como era una costumbre las vacaciones de verano cuando finalizaba escuela ,la pasábamos allá, y escuchaba las conversaciones de mi abuelo ,mis tíos y vecinos del lugar que comentaban de estas cosas, la que más recuerdo es la historia del perro sin cabeza que seguía a los sulky o gente que iba a caballo, la luz mala, entre otras cosas…”. Un perro sin cabeza, esa creencia no la habíamos sumado a la primera crónica de las leyendas del “Tala el descanso”.
Siempre que comienzo a investigar un misterio o mito urbano recurro a Google para ver si la misma historia se repite en otros sitios de Internet; y al poner la frase perro sin cabeza, quedé más sorprendido que los gauchos que transitaban en el camino de las sierras de Elena; el perro sin cabeza es muy comentado pero en sitios web de Paraguay. Seguramente ni Oscar ni sus abuelos de Boca de Sauce que contaban la historia no tenían vínculo con la leyenda paraguaya.
La leyenda del Plata Yvyguy en Guaraní, o del tesoro enterrado en castellano dice de manera textual. “… En la noche tempestuosa, que cubre el cielo con rayos y truenos, la persona que transita por la comarca suele contar que observa una llama misteriosa y fugaz, que se mueve de un lugar a otro, para apagarse posteriormente al pie de una planta de tala (juasy’y). La misma no es otra cosa que el mentado PLATA YVYGUY (tesoro enterrado). Asimismo se cuenta que muchas personas vieron en horas de la noche un perro blanco sin cabeza que luego desaparece en algún sitio, que cuida el tesoro . El tesoro oculto o PLATA YVYGUY se conoce en todo el Paraguay, pero muy especialmente por los pueblos de Piribebuy, Luque, Caraguatay, Santaní y alrededores, lugares donde se libraron cruentos combates de la Guerra Grande. Numerosas personas afirmaron haber desenterrado esta fortuna que se hallaba oculta bajo el suelo. Se cree que solamente las personas buenas y generosas pueden encontrar el anhelado PLATA YVYGUY…”
Cuando llegué al texto que dice tesoro escondido al lado de una planta de Tala, confieso me corrió un frío por la espalda. ¿¿¿ Cosas del destino???? , un texto redactado por varias páginas web de Paraguay , incluso la falible Wikipedia lo reproduce, habla de lo mismo que nuestros abuelos gauchos en las sierras de Elena.
Si los hermanos guaraníes tienen razón debajo del “Tala el descanso” habría plata enterrada y el misterioso perro la custodia; me parece que en unos días vamos a ver gente pasando por el camino con una pala en la mano… Espero tengan suerte.
Ese mito urbano se enhebra ahora con otro mito urbano que circula por la zona es que el Marqués de Sobremonte tras las invasiones inglesas habría huído con el tesoro de la Ciudad de Buenos Aires.
Corría el año 1806, Buenos Aires aún no era la Ciudad pujante de la actualidad y nos gobernaba el Rey de España, si aún no éramos argentinos éramos una simple sucursal de España y su representante por estos lares era un tal Rafael de Sobremonte, éste que ocupaba el cargo de Virrey no lo elegían los porteños con su voto, lo elegía el famoso Rey . Como el reino estaba un poquito débil a los ingleses se les ocurrió quitarle las tierras americanas a los españoles y partieron en barcos para Buenos Aires con ese objetivo. Junio de 1806, día 24, una noticia sacude los oídos del Virrey Sobremonte que estaba en la fiesta de cumpleaños de su hija . La flota inglesa asoma en el horizonte del Río de la Plata y enfila hacia la llamada Ensenada de Barragán, a unos 60km del epicentro urbano. Fue una epopeya del puñado de habitantes de Buenos Aires defender la Ciudad pero nos ocuparemos de otra parte de la historia.
Se supone que el virrey debía proteger la Ciudad, ponerse al frente del ejército y defender al Rey de España, pero este personaje Sobremonte tenía menos cojones que una libélula y huyó “como gato por el tirante”. El Virrey se armó de unos carros, unos caballos, unos guerreros que lo protegieron y enfiló con destino a la Ciudad de Córdoba. Se fugó por las puertas de atrás de la ciudad con nueve mil onzas de oro tambaleándose arriba de un carretón, y con un millón de pesos fuertes en barras de plata de propiedad de la Corona española, todas acomodadas aparte en siete carretas furtivas custodiadas por un cordón de tropas de artillería
Pero como Argentina fue siempre recordada tristemente por los gobernantes corruptos; el señor Virrey Sobremonte no se fue sólo, se llevó consigo el tesoro real de la Ciudad de Buenos Aires; si leíste bien , era algo así como la fortuna del Banco Central si la comparamos con la actualidad; el respaldo económico del Rey para gobernar.
Quizás el perro sin cabeza no exista, quizás no haya tesoros entre Elena y General Deheza, pero usted no escuchó un extraño ladrido detrás suyo.