Debate Presidencial: Qué dijo cada candidato

Debate Presidencial: Qué dijo cada candidato

Por Juan Cruz Araya

Esta noche el país asistió al primer debate presidencial en la ciudad de Santa Fe en el cual los seis candidatos al sillón de Rivadavia se encontraron cara a cara.

Si bien la modalidad que se planteó no permitía un cruce entre los oradores, no faltaron algunos reproches que se filtraron los 30 segundos que disponían para ampliar o refutar los discursos de cada candidato.

El debate mostró un inicio mesurado que parecía decantar en una consolidación del discurso de cada partido a sus adeptos más que a conseguir ampliar la filiación de nuevos votantes.

Sin embargo, el paso de los ejes temáticos permitió  observar más detalladamente ciertas tendencias así como falencias de los oradores.

Por tal caso podemos ver a Gómez Centurión, claramente nervioso en la situación, reiteró en varias oportunidades su rechazo al proyecto que propone la legalización del aborto, y quedó en evidencia que su discurso no contó con el ensayo en términos de tiempo como lo hizo su contrincante José Luis Espert.

Aunque estos dos candidatos no detenten la mayoría de las cifras en intención de votos, generaban expectativas por cuanto es su primera participación en un debate de estas características y la oportunidad de mostrarse más abiertamente a la sociedad en general.

“En Argentina los derechos humanos parecen haber sido secuestrados por los defensores que se esconden en las polleras de Hebe de Bonafini” sostuvo José Luis Espert en un intento de atacar el discurso de Alberto Fernández, aunque su mensaje en muchos momentos pareció más alineado al macrismo que a obtener su autonomía como partido.

Por otra parte Roberto Lavagna, con un discurso más moderado en términos de refutación, llamó a la reflexión de la clase política en su totalidad y a la búsqueda de consensos que facilitasen la salida a una crisis económica y social que se vive en el país.

Fiel a su profesión, el candidato de Consenso Federal, dirigió gran parte de su discurso hacia el ámbito económico. Un ejemplo de ello fue el eje de Derechos Humanos, Diversidad y Género, en donde Lavagna habló de las cifras de desnutrición y hambre infantil en nuestro país.

Respecto a este eje, la mayor duda que dejaban los discursos de cada orador era ¿en qué momento abordarán la temática de diversidad y género? Ya que las expresiones viraron en torno a los derechos humanos.

Por su parte el candidato Nicolás del Caño, mostró un mensaje que presentaba dos particularidades; estaba dirigido a sus votantes, sin intención de convencer a los espectadores (oyentes o televidentes) indecisos para apoyar su posición. Por otra parte, y aunque se observó una escases de contundencia discursiva, dejó en claro que el direccionamiento de su oratoria apuntaba a los votantes más jóvenes.

Y finalmente están los dos candidatos que detentan la mayoría de las intenciones de votos en el territorio nacional y sobre los que se concentraron las expectativas para este debate.

Mauricio Macri insistió con un mensaje de esperanza, que resaltaba los logros de su gestión en función de la herencia recibida por parte del gobierno de Cristina Fernández y la promesa de mejoras para los años venideros.

De los ítems más cuestionados al discurso presidencial fueron: la mención de que los jubilados podían hoy, ver sus recetas médicas en el celular (respuesta primaria; los jubilados no usan tanto el celular) y que él es consciente de que se vive una revolución tecnológica y hay que apoyar ese camino (aún cuando quitó presupuesto al CONICET durante su gestión).

En la vereda opuesta Alberto Fernández, mostró un discurso que buscaba  “contestarle” al presidente sobre su gestión y que estaba más ensayado en términos de tiempos, ya que el candidato del Frente de Todos no excedía el límite que tenía disponible para expresarse.

Pero así como estaba más ensayado, presentaba un mensaje en el cual la auto crítica no tenía lugar y se limitaba a la refutación o reproche de su opositor de Juntos por el Cambio.

Si hay algo para destacar del debate presidencial es la relevancia que tomó en las redes sociales, por ejemplo Twitter. Los usuarios (profesionales de la comunicación, actores políticos y personas en general) generaron interacciones, observaciones y declaraciones más contundentes que los propios candidatos, con refutaciones, intercambio de opiniones y  datos sobre los discursos de cada expositor.

Dejaremos la expectativa pendiente para la próxima jornada de debate que se llevará a cabo el día 20 de octubre en la Facultad de Derecho de la UBA. La locación no resulta un dato menor si consideramos que es el ámbito laboral de Alberto Fernández y podría resultar interesante ver su actitud sintiéndose “local” en esa casa de estudios.