
Home Office, trabajo híbrido, jornada reducida: las nuevas modalidades productivas que se empiezan a consolidar a partir de la Pandemia
Por Franco Droetta.
Los avances tecnológicos en materias de computación e internet permiten, desde hace por lo menos una década, que muchas actividades laborales puedan realizarse sin la presencia física del trabajador en la empresa. Por supuesto, estamos hablando de un segmento de trabajos del sector servicios, como programación, marketing, periodismo, atención al cliente, asesorías contables, legales y logísticas, entre otras.
Sin embargo, durante mucho tiempo todos estos sectores parecían ignorar esta posibilidad y el porcentaje de trabajadores a distancia en las empresas hasta 2019 no pasaba el 5% a nivel global. Con la llegada de la Pandemia de Covid-19, todas las actividades mencionadas se vieron forzadas a llevar el trabajo a casa, ya que se impusieron cuarentenas estrictas en casi todos los países.
Y fue allí cuando muchos trabajadores -y empresarios- pudieron experimentar, de forma obligada e improvisada, cómo era trabajar a distancia. ¿El resultado? Un aumento de la productividad en la mayoría de los casos. Las empresas descubrieron que la mayoría (o la totalidad) del trabajo podía realizarse sin tener contacto en un lugar físico, y los trabajadores pudieron realizar sus tareas de forma eficiente desde su hogar.
Según datos de la Unión Europea, en países como España por ejemplo, antes de la Pandemia trabajaban en remoto solo el 3,5% de los empleados, y un año después, en pleno aislamiento, esa cifra aumentó al 16%. En Argentina, debido a las restricciones duras, el total de teletrabajadores en el segundo trimestre de 2020 se incrementó al 12,9% según un informe elaborado por Ministerio de Producción.
No obstante, a medida que los contagios bajan y se inmuniza a la población, las cifras de teletrabajo disminuyen nuevamente, aunque no a niveles pre-pandemia. Tanto empresas como trabajadores, ya experimentaron la nueva modalidad de relación entre vida y trabajo, y una gran mayoría de ellos valora más las ventajas que tiene desempeñar sus actividades desde el hogar, como menores tiempos de traslado, la posibilidad de estar más tiempo con la familia y la tranquilidad que brinda el ambiente casero.
Nuevos términos para referirse al trabajo
Debido a la crisis por el Covid-19, el mercado de trabajo está cambiando y comienzan a aparecer empleos y empresas full remote, híbridos, e incluso propuestas que buscan modoficar la histórica jornada laboral de 40 horas semanales, en favor de una mayor flexibilidad y beneficios en común: mejor productividad y más tiempo libre para los empleados.
Pero ¿qué significan estos nuevos términos que aparecen en empresas y en ofertas laborales? El más extendido, full remote, señala que es un puesto para realizar por completo a distancia. El trabajador no necesitará nunca concurrir a un espacio en común con la empresa. El segundo término es el de trabajo híbrido, en el cual el contrato establece algunas jornadas en la sede de trabajo y otras de desempeño en casa.
Dentro de este campo híbrido hay algunos subtérminos que hacen referencia a distintas formas de organización dentro de empresas que ofrecen trabajo híbrido: hot desking para aquellos espacios de trabajo en donde la plantilla de empleados va rotando, semana a semana, su lugar de trabajo. También está el término no desking, o un espacio “sin escritorios”, para aquellas empresas que, si bien convocan físicamente a sus empleados, lo hacen solamente para reuniones por temas concretos mientras que el trabajo propiamente dicho, se hace desde casa.
Otra forma que se está evaluando también es la de equipos distribuidos. Es decir, la organización del trabajo en distintas sedes o áreas, combinando experiencias de trabajo presencial y en remoto, y al mismo tiempo sincronizando la producción con múltiples lugares que pueden estar en el mismo país o en otros, conectados mediante internet.
En otro sentido, ya hay empresas como Telefónica en España que están probando implementar jornadas semanales de cuatro días de trabajo en vez de cinco, aunque con una reducción salarial acorde al recorte de horas laborales.
No todos los protagonistas lo ven con buenos ojos
A pesar de los buenos resultados generales que demostró el traslado del trabajo a casa, muchos empresarios que operan negocios de diverso tamaño y en distintos lugares, coincidieron en que el teletrabajo no es la mejor forma para llevar adelante los proyectos.
El Jefe de la compañía financiera global Morgan Stanley, James Gorman, hizo ruido en el ambiente cuando declaró recientemente que sus trabajadores debían retomar sus puestos en las distintas sedes: “Si puedes ir a un restaurante en Nueva York, puedes venir a la oficina y te queremos en la oficina”, declaró el banquero.
Otra de las voces que también se pronunció en contra de la modalidad de trabajo a distancia fue el CEO de Apple, Tim Cook, que en un comunicado interno a sus empleados anunció que, cuando se levanten las últimas restricciones en Estados Unidos por la Pandemia, deben volver a la oficina, como mínimo tres días a la semana. El argumento que utiliza el directivo es que el teletrabajo está bien para realizar tareas técnicas y operativas, pero no favorece la creatividad ni la discusión entre pares.
Por su parte, los trabajadores también ven desventajas en la nueva modalidad de teletrabajo. Si bien, según distintos estudios que se realizaron como el de la empresa Bumeran en la que participaron 1800 personas, más de la mitad afirma ser más productivos desde casa y desea continuar con esta forma de trabajo luego del Covid-19, los mismos manifiestan algunas dificultades a la hora de implementar la rutina a distancia.
Entre las complicaciones más habituales que señalan en el estudio son: el desajuste de horarios para realizar el trabajo, que se traduce en una dificultad de desconexión digital; la falta de equipamiento adecuado como sillas ergonómicas, computadoras y espacios de trabajo; y en menor medida, una mala comunicación con el resto del equipo producida por la distancia y la falta de diálogo cara a cara. Además, el 79% de los encuestados extraña ver a sus compañeros de oficina.
No hay vuelta atrás
Sea como fuere, con empresarios en contra o trabajadores a favor, el cambio ya comenzó. Los Estados nacionales comenzaron a tener en cuenta esta nueva forma de relación laboral y en algunos casos implementar normativas para reglamentar todos los parámetros que conlleva.
El pasado 1 de abril, en Argentina comenzó a regir la Ley N°27555, llamada Ley de Régimen Legal del Contrato de Teletrabajo, que busca como objetivo principal “establecer los presupuestos legales mínimos para la regulación de la modalidad de Teletrabajo en aquellas actividades, que por su naturaleza y particulares características, lo permitan. Los aspectos específicos se establecerán en el marco de las negociaciones colectivas”.
En todos los casos, la presencia de normativas vigentes garantiza la existencia legal de dichas actividades. Además, muchas personas ya notaron los beneficios de trabajar de manera remota y no desean volver a una oficina. Esos trabajadores, si su empresa no se lo permite, quizás consideren cambiar de lugar de trabajo.
Incluso esta nueva modalidad permite una mayor migración hacia distintas zonas (pueblos, lugares alejados) e incluso a algunos países periféricos que hasta ahora se encontraban desplazados de los centros económicos, modificando así la situación habitacional de forma inédita.
Serán las empresas las que deban empezar a considerar esta modalidad y ofrecerla como un valor añadido en sus ofertas de trabajo. El panorama global productivo en lo que refiere a la relación entre empleadores y empleados está más diversificado -e incierto- que nunca.