El Waffle: Una delicia que no tiene fronteras
El Waffle es parte de los desayunos y meriendas de los países de América del Norte y de algunos de Europa, que desde hace ya un tiempo se ha insertado en la mesa de bares y de algunos hogares de Argentina. Hoy 25 de marzo como se celebra el Día Mundial del Wafle, te contaremos todo sobre este delicioso producto.
Para los que no lo conocen, el gofre (del francés Gaufre) o waffle (proveniente del neerlandés Wafel) es una especie de galleta crujiente con forma de rejilla originaria de Bélgica, elaborada con masa a base de harina de trigo y huevos, que se cocina entre dos moldes o planchas calientes denominadas gofreras.
El waffle tiene su origen en Europa, específicamente en Bélgica, donde se popularizó a partir del siglo XII. La palabra "waffle" proviene del término francés "walfre", que significa panal de abejas, ya que los primeros waffles se parecían a este tipo de panal.
Durante la Edad Media, los waffles eran considerados un alimento de lujo y solo se consumían en ocasiones especiales, como bodas y bautizos. Sin embargo, con el paso del tiempo, se popularizaron y empezaron a elaborarse en diferentes países del mundo, cada uno con su propia variante.

Tipos de waffles
Existen muchos tipos de waffles, y cada uno tiene su propia particularidad. Uno de los más populares es el waffle belga, que se caracteriza por ser más grueso y crujiente que los demás. Otro tipo es el waffle norteamericano, que es más esponjoso y se acompaña con frutas, miel, crema chantilly y otros toppings.
También están los waffles de Lieja, que son más pequeños y densos, y los waffles de Hong Kong, que tienen una textura más suave y se elaboran con una masa de huevo y leche. Incluso hay waffles salados, que se preparan con queso, jamón y otros ingredientes salados.
Gastronomía mundial
El waffle, ese dulce crujiente que se disfruta en todo el mundo, es uno de los alimentos más versátiles y populares en la gastronomía. Desde Bélgica hasta los Estados Unidos, cada país tiene su propia variante, lo que demuestra la capacidad de este alimento para adaptarse a diferentes culturas y paladares.
En Bélgica, el waffle es considerado un icono gastronómico y se consume en todo tipo de establecimientos, desde tiendas de dulces hasta restaurantes de alta cocina. El wafle belga, conocido por ser más grueso y crujiente que otros tipos, se puede encontrar en todas partes.
En los Estados Unidos, es un elemento clave del desayuno y el brunch. El waffle americano, más esponjoso y suave que el belga, se prepara a menudo con una mezcla de harina, huevos, leche y azúcar. Se sirve con jarabe de maple, mantequilla y, a menudo, frutas frescas.

En otros lugares del mundo, como Hong Kong, el waffle se prepara con una masa de huevo y leche, lo que le da una textura más suave y esponjosa. Los waffles de Lieja, originarios de la ciudad belga del mismo nombre, son más pequeños y densos, y se caracterizan por tener un exterior crujiente y un interior tierno.
Además de sus variaciones geográficas, el alimento también ha evolucionado en su uso culinario. En los Estados Unidos, los waffles se han convertido en una base para los sandwiches, como el famoso sandwich de pollo. En Bélgica, se sirven con una variedad de guarniciones saladas, como queso, jamón y salsa.
La versatilidad del waffle ha permitido que se convierta en un ingrediente clave en todo tipo de comidas, desde el desayuno hasta la cena, y ha sido utilizado como base para postres, bebidas y todo tipo de platos creativos.
El waffle es un alimento que ha logrado trascender las fronteras geográficas y culturales para convertirse en un elemento fundamental de la gastronomía mundial. Con su amplia gama de sabores y texturas, una delicia que seguirá siendo un elemento clave en la cocina por muchos años más.

¿Cómo se hacen los waffles?
Ingredientes:
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2 tazas de harina de trigo.
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2 cucharaditas de polvo de hornear.
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1/2 cucharadita de sal.
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1/4 taza de azúcar.
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3/4 tazas de leche.
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2 huevos.
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1 cucharadita de extracto de vainilla.
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1/2 taza de mantequilla derretida
Instrucciones:
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Precalentar la wafflera.
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En un bowl grande, mezclar la harina, el polvo de hornear, la sal y el azúcar.
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En otro bowl, batir los huevos y luego añadir la leche, la vainilla y la mantequilla derretida. Mezclar bien.
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Añadir la mezcla líquida a la mezcla de harina y mezclar hasta que quede suave.
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Verter la masa en la wafflera caliente, llenando cada molde hasta aproximadamente 2/3 de su capacidad.
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Cocinar durante unos 3-5 minutos o hasta que los gofres estén dorados y crujientes.
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Sacar los waffles de la wafflera y servir calientes con miel, salsas de chocolate o caramelo, frutas frescas, crema batida, con el sabor de helado que más te guste o cualquier otro topping que prefieras.