Agujas indoloras inspiradas en la picadura del Mosquito
Agujas indoloras inspiradas en la picadura del Mosquito
Agujas indoloras inspiradas en la picadura del Mosquito

Agujas indoloras inspiradas en la picadura del Mosquito

Agujas "de mosquito"

Bruno Ignacio Scollo

Contrariamente a la creencia popular, un mosquito puede introducir su pico (llamado científicamente: “probóscide”) en una vena o artería sin que sientas nada de dolor. Luego inyecta saliva anticoagulante para detener la coagulación de la sangre mientras se alimenta (para que la herida no se cierre mientras succiona la sangre), y es esto lo que lleva las bacterias que causan irritación y dolor.
Seiji Aoyagi de la Universidad de Kansai en Osaka y sus colegas concluyeron que la picadura inicial es indolora porque la probóscide del mosquito es muy dentada. A diferencia de la superficie lisa de la aguja de una jeringa, que deja una gran cantidad de metal en contacto con el tejido de la piel, el borde irregular de la probóscide deja solo pequeños puntos en contacto. Esto reduce en gran medida la estimulación de los nervios, dice Aoyagi, causando mucho menos dolor.

Para imitar este efecto, Aoyagi y su equipo de ingenieros crearon una aguja de solo un milímetro de largo y 0,1 milímetros de diámetro. Hicieron esto grabando rebanadas de dióxido de silicio en una forma irregular y luego uniéndolas. Las paredes de la aguja tenían solo 1,6 micrómetros de espesor.

Luego, colocaron en la aguja un tanque de cinco milímetros de ancho, que en el futuro podría almacenar sangre o fluidos recolectados por la aguja. Una fibra óptica insertada en el tanque permitiría a los médicos analizar muestras.

Para probar la fuerza de la aguja, los investigadores empujaron la aguja en un trozo de caucho de silicona, que tiene una resistencia a la perforación similar a la piel, envuelto alrededor de un recipiente que contenía un tinte rojo. El tanque se llenó con el tinte, lo que indica que la aguja está a la altura del desafío de perforar la piel.

Los inventores esperan que la micro-aguja sea la precursora de los pequeños dispositivos inalámbricos para recolectar sangre que podrían adherirse permanentemente al cuerpo. Dichos dispositivos podrían monitorear los niveles de azúcar en sangre en personas diabéticas o recolectar muestras de sangre de pacientes para su diagnóstico en un laboratorio.

Aoyagi planea realizar pruebas en humanos con el tiempo, pero todavía hay algunos obstáculos que superar. “Sigue siendo un gran problema que nuestra aguja sea quebradiza”, dice.

“Si una pieza se rompiera en una inyección hipodérmica podría formarse un coágulo de sangre”. Y si tal coágulo entrara en el torrente sanguíneo y viajara al cerebro o al corazón, podría ser letal. Aoyagi espera que más investigaciones resuelvan el problema y conduzcan a diseños más seguros.