
Observaba las estrellas desde nuestras sierras, en el 2023 podría viajar a la luna
Por Rubén Omar Scollo
Si alguna mente con proyección hacia el futuro décadas atrás, pensó en viajar a la luna, el espectro societario seguramente hubiera tratado a “ese visionario”, de alguien que no estaba en sus cabales.
Pero por estos tiempos no sólo el avance de la tecnología, sino el de la realidad desprendida de los seres humanos en querer abarcar más de lo que nos proporciona una supuesta zona de confort, indican otras variaciones en los placeres.
Y para Marco Soster, un joven de treinta y cuatro años estudiante de enfermería, electricista y DJ; que vive en el conurbano sur de GBA, más precisamente en Monte Grande, esa realidad del pasado (tal vez otrora ficcional), se ha transformado en una realidad del presente.
Marco, desde pequeño y gracias a un emprendimiento realizado por su abuelo Néctor, es asiduo concurrente a Valle Hermoso. Allí, su padre y su tío, Carlos y Horacio, prosiguen con ese bonito y coqueto núcleo de alojamientos creado hace más de cuatro décadas (situado en la calle Schubert), llamado “Villa los nietos”.
“Desde pequeño observar las sierras y las noches cerradas en la pintoresca localidad de Valle Hermoso, trasladaba mi mente hacia el universo. Esa visión de la Vía Láctea; percibir, palpar las estrellas, me transmitían emociones, sensaciones de fervoroso placer”, nos cuenta Marco.
Es que el joven adorador de las noches de Córdoba y del espacio, es uno de los pocos argentinos que se ha inscripto en el Proyecto DearMoon, que llevará dentro de dos años a los primeros turistas espaciales. Hace sólo días, Marco recibió como respuesta, un correo electrónico extremadamente alentador.
Ese mensaje expresaba que “ya se encontraba a un paso más cercano, del sueño sostenido desde su infancia: poder viajar al espacio y ver o conocer los confines lunares”.
Él, es uno de los pocos argentinos que sigue como firme candidato para ser parte de ese viaje de turismo espacial programado para el 2023.
El proyecto es una ambiciosa pretensión de inaugurar este tipo de experiencias únicas, con naves espaciales que llevarán a turistas-aventureros. Por el momento se están seleccionando a los ocho tripulantes que serán de esa partida, y quienes conformarán un grupo de seres humanos sin ser astronautas, que podrán contar cómo luce la luna.
El proyecto espacial fue ideado por el empresario japonés Yusaku Maezawua, y es gestionado en forma coordinada con la compañía del magnate norteamericano Elon Musk, titular de Space X.
La interesante convocatoria para el viaje de turismo espacial fue lanzada a nivel mundial y Marco, pasó la primera etapa, buscando sortear la siguiente en los próximos días de abril. Claro que para que no existan inconvenientes, los candidatos tendrán que sobrellevar exigentes pruebas físicas y de esa forma confirmar, que se encuentran en óptimas condiciones para tal hazaña.
El eterno turista de Valle Hermoso, a más de entusiasmarse por estar entre los elegidos inicialmente, sabe lo que le espera; sabe que es complicado, porque para el viaje hay mucha gente inscripta.
“Sinceramente tengo amplias expectativas, ojalá pudiera concretar mi deseo. Cuando se van dejando atrás etapas, la ilusión crece”, comenta Soster en forma exclusiva para Códigocba.
“El viaje –prosigue- despegaría de la Tierra y al llegar a la Luna orbitaría durante seis días, aunque en ningún momento los tripulantes podrán descender de la nave. Yo estoy convencido –aseguró Marco- que el futuro está fuera de nuestro planeta…lo que vendrá en poco tiempo está allí… mirando el cielo”.
Según se confiesa: “desde pequeño tuve vinculación con lecturas y situaciones relacionadas con el espacio, con el universo. Mi ambición era ser astronauta. Además mi padre es profesor y en casa siempre estuvimos íntimamente vinculados a la ciencia”.
La esperanza se mantiene intacta, las pretensiones son justificadas , y las posibilidades se van acrecentando con el paso del tiempo.
“Me siento en condiciones de afrontar lo que siempre quise, sin duda alguna”, cierra Marco Soster a manera de confesión final.