Galeano y su doctorado Honoris Causa de la UNC
Galeano y su doctorado Honoris Causa de la UNC

Galeano y su doctorado Honoris Causa de la UNC

Por Rubén O. Scollo

 

Entre los galardones y distinciones  recibidas por el escritor uruguayo Eduardo Galeano, caben destacarse el Premio Dagerman, un Profesorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires, Doctorados de la Universidad del Salvador, la Universidad Nacional de Córdoba (que le fuera otorgado allá por el 2008), el de la Alta Casa de Altos Estudios de La Habana y los de otras  universidades como la  Veracruzana y de Guadalajara. Pero tal vez, los de mayor renombre hayan sido el Premio Casa de las Américas y  Alba de las Letras.

Entre sus obras más destacadas pueden citarse una cantidad insuperable, aunque valen nombrar a : “Las venas abiertas de América Latina”, “Guatemala, país ocupado” (editado en 1967), “Su majestad el fútbol(un año más tarde), “Reportajes”, “Los fantasmas del día del león y otros relatos”, “Siete imágenes de Bolivia”, “Violencia y enajenación”, “Crónicas latinoamericanas”, “Vagamundo”, “La canción de nosotros”, “Días y noches de amor y de guerra”, “La piedra arde”, “Ventana sobre Sandino”, “El tigre azul y otros artículos” y “América Latina para entenderte mejor”, entre otros tantas.

En su libro Las Venas Abiertas de América Latina, Galeano abordó  la pobreza, el sufrimiento y el subdesarrollo de la mayoría de los Estados latinoamericanos. A los mismos, los describió  “como creados por el saqueo económico e histórico comenzado por España y otros países de Europa, y luego por el Reino Unido y los Estados Unidos”. Respecto a ello, dijo: “nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros”

Galeano estuvo casado en tres oportunidades, la primera vez con Silvia Brando, con quien tuvo una hija: Verónica Hughes Brando. Más tarde con Graciela Berro Rovira, con quien tuvo dos hijos: Florencia y Claudio Hughes Berro. Y finalmente, con Helena Villagra, quien fue su esposa durante 40 años.

Eduardo Germán María Hughes Galeano había nacido en la ciudad de Montevideo (1940) en el seno de una familia de clase alta y católica. Su padre fue Eduardo Hughes Roosen y su madre, Licia Esther Galeano Muñoz, de quien tomó el apellido para su nombre artístico. En su juventud trabajó como obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco, entre otros oficios. A los 14 años vendió su primera caricatura política al semanario El Sol, del Partido Socialista del Uruguay.

Sus  comienzos en el periodismo fueron a inicios de 1960 como jefe de redacción de Marcha, un semanario influyente fundado por Carlos Quijano. Ese medio  tuvo como colaboradores a Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Adolfo Gilly, Alfredo Zitarrosa, Manuel Maldonado, y a los hermanos Denis y Roberto Fernández Retamar, entre otros. Desde 1964 dirigió, durante dos años, el diario de izquierda independiente Época.

Cuando ocurrió en su país el  golpe de Estado del 27 de junio de 1973, fue encarcelado y obligado a abandonar Uruguay. Su libro Las venas abiertas de América Latina fue censurado por las dictaduras de Uruguay, Argentina y Chile, por lo cual se radicó en la Argentina, donde fundó la revista cultural Crisis.

En 1976 se fue hacia España, donde escribió en 1984 su famosa trilogía Memoria del fuego. No obstante esa prolífera etapa española, pasó luego un breve  período en Estocolmo como parte del tribunal internacional de la invasión soviética en Afganistán de 1979. Ya a comienzos de 1985, retornó a Montevideo. En octubre de ese año, junto a Mario Benedetti, Hugo Alfaro y otros periodistas y escritores que habían pertenecido al semanario Marcha, fundó Brecha. Del consejo asesor continuó siendo integrante hasta su muerte, ocurrida en el año 2015 en su Montevideo querida, a los setenta y cinco años.

Entre sus declaraciones más importantes  figura (siempre detrás de su ideología traspasada por el pensamiento de izquierda)… “No sólo Estados Unidos, sino algunos países europeos han sembrado dictaduras por todo el mundo. Y se sienten como si fueran capaces de enseñar lo que es democracia”. Aceptado por muchos, no fue un personaje odiado por sus pensamientos, sino que fue respetado hasta por sus colegas, que comulgaron con la ideología de las derechas.