Evidencias de poblaciones humanas de 15 mil años en el norte de Neuquén
Hallazgo arqueológico en la Patagonia en donde hasta estos días, se sigue trabajando
Gran tarea de un equipo del Conicet
Por Rubén Omar Scollo
Científicos argentinos, más precisamente investigadores del Conicet, descubrieron hace poco tiempo, registro arqueológico en un sitio especial de la Patagonia Argentina. El objetivo “se centralizaba en el estudio de la historia milenaria respecto a la ocupación humana en esa región del sur de nuestro país. Por supuesto que lo descubierto fue más que satisfactorio”, expresó el arqueólogo Juan Maryansky a TN . De allí que a partir de ese hallazgo, el área de Patrimonio Cultural también se propone desarrollar el parque arqueológico junto al museo municipal, entendiendo al patrimonio histórico como un factor de desarrollo turístico y económico clave para el Norte de Neuquén.
El científico Ramiro Barbarena explicó que “también se hizo un relevamiento exhaustivo del arte rupestre de la región bajo la supervisión de la becaria del Conicet, Guadalupe Romera Villanueva. A partir de los análisis de la información en el laboratorio se pudo determinar que los sitios Cueva Yagui y la Cueva Huenul, cuentan con cientos de motivos y con formas representadas muy variadas, destacándose diseños abstractos formados a partir de trazos, líneas quebradas y rectas, algunas de ellas dispuestas en forma paralela”. Según lo destacado por Barbarena "fueron halladas y documentadas también en otros sitios arqueológicos como Colomichico (Minas) y la cordillera de Linares (Chile)".
El proyecto de Investigación Arqueológica conducido por el citado Barbarena, se había iniciado en el año 2010, trabajándose en conjunto entre Provincia, Conicet, las comunidades de Barrancas y Buta Ranquil e investigadores de Argentina, Chile y Estados Unidos. El objetivo principal de este trabajo es estudiar la ocupación humana en el norte neuquino y otras regiones de Nor-Patagonia.
Respecto a los resultados de la investigación, Barbarena detalló: “Nuestro trabajo en el sitio arqueológico Huenul nos permitió estudiar 15 mil años de historia de cambio de ambiente, clima y sociedades humanas”. Y agregó que las primeras evidencias se asocian al fin del período de glaciaciones o Pleistoceno, “donde el clima era considerablemente más frío, las altas cumbres estaban cubiertas de glaciares y transitaban especies extinguidas actualmente”.
Por otra parte Maryansky expresó que “en las investigaciones se han recuperado evidencias que muestran grandes mamíferos extintos que ocuparon esta cueva entre 16.000 y 13.000 años atrás”. Se hallaron restos de excrementos y algunos huesos que fueron asignados a perezosos gigantes, animales herbívoros del tamaño de un oso (parientes lejanos de los perezosos actuales, de menor tamaño y que se encuentran en distintas regiones de América); además de carbón, huesos de guanaco y algunos pequeños artefactos de piedra depositados hace 11.000 años. “Estas evidencias representan una de las ocupaciones humanas más antiguas conocidas para toda la provincia del Neuquén”, expresó.
A su vez, de acuerdo a lo resaltado por el investigador jefe Barbarena “se cree que los hallazgos establecieron que las poblaciones humanas debían moverse hacia los recursos que necesitaban, lo cual implicaba el conocimiento de los cambios a lo largo de las estaciones anuales, y de lo geográfico”.
El estudio de todas las evidencias arqueológicas del Arroyo Buta Có, ubicado entre las comunidades de Barrancas y Buta Ranquil; se vinculan a un sitio que une las tierras cercanas a los volcanes Tromen y Wayle. Allí se pudo constatar que las poblaciones humanas se asentaban en altitudes intermedias, esto se debe a que en los sitios se recuperaron distintos materiales: artefactos en superficie, cerámicas en sitios arqueológicos, numerosas pinturas rupestres y puntas de flecha”.
No obstante, en espacios cercanos al río Colorado, la cantidad de evidencias desciende por eso los investigadores infieren que los espacios intermedios pueden ocuparse todo el año ya que ofrecen reparo, agua y abundantes recursos vegetales como algarrobo, molle y animales, guanacos principalmente. Es decir “los espacios intermedios funcionaban como un espacio clave para las sociedades humanas, desde donde organizaban sus movimientos hacía otros espacios”, reflexionó Barbarena.
Gentileza del CONICET, Laboratorio de Paleo-ecología Humana, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza.